Unos cuantos trabajos etnográficos realizados por investigadores a lo largo de los últimos ochenta años muestran que la participación de niños/as y jóvenes en el trabajo de campo es clave para lograr hallazgos en la investigación social en contextos educativos. Durante las últimas cuatro décadas un conjunto de elementos coyunturales y contextuales de orden político, económico, jurídico, social, ético, ha conjugado de manera compleja y generado una tendencia creciente e inédita en la investigación etnográfica de y sobre las infancias y las juventudes. Esta tendencia ha sido parte de un movimiento mundial de afirmación de derechos de niños/as y jóvenes que en la investigación social se expresó a través de debates tales como el problema de su escaso reconocimiento como actores sociales con agencia; la dificultad para distinguir la niñez, la infancia y la juventud como una complejidad múltiple y diversa; la minimización de categorías analíticas como la edad y la generación; la subestimación de los/as niños/as y los jóvenes como individuos activos/as en los procesos de producción y reproducción social, entre otros.

Las estrategias para contrarrestar las formas de silenciar a niños/as y jóvenes se multiplicaron en la investigación social desde diversas disciplinas y paradigmas que generalmente coincidieron en considerarlos/as como sujetos activos durante los procesos de socialización “descubriendo que pueden enseñar ‘cosas’" a los adultos. Además, existe un cierto consenso en torno a la idea de que la etnografía, como enfoque de investigación, es particularmente apropiada para incorporar a los/as niños/as y a los/as jóvenes al darles voz y participación en los procesos de producción de conocimiento, de la misma manera que a otros/as interlocutores.

 

Coordinadora del número: Diana Milstein

Publicado: 2019-12-30

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